Fábula « AR PHÉ »
La bestia
De Brenda Ariza Godínez
Cuenta la historia que una bestia llamada Ar péh, decide habitar la selva lacandona. Esta selva tenía todo tipo de flora y fauna. Los animales al verla llegar deciden alejarse de ella. Ar péh simplemente quería hacer amigos, pero ellos la rechazaban por su apariencia. En una ocasión, la selva se llenó en llamas, había fuego por todos lados, y los animales pedían ayuda.
Ar péh al tener poder en toda la naturaleza, arrastra las aguas de los lagos más grandes de allí, y apaga el fuego en un instante. Los animales tras recuperarse del remojo se enfadan con Ar péh diciendo: -¿Estás loca? ¡Pudiste habernos matado, era muchísima agua!, ¡muchos no sabemos nadar!- y deciden marcharse. Ar péh sólo estaba ayudando, y se alejó tristemente.
Al día siguiente una serpiente visita a Ar péh diciéndole: -No los hubieras ayudado, ¿oíste lo que te dijeron? ¡Los hubieras dejado morir!-. Ar péh estaba confundida, creyó que después de haberlos salvado serían amigos, pero no fue así. Después de varios días del incendio, los animales no tenían qué comer, y fue entonces que Ar péh nuevamente decide ayudar a los animales.
Ar péh hizo que crecieran nuevos árboles, plantas y flores, limpió los lagos y curó a los animales que habían sufrido quemaduras. Absolutamente restauró toda la selva. Todos los animales estaban sorprendidos y le agradecieron Ar péh por lo que había hecho. En ese momento llega la serpiente que un día visitó a Ar péh después del incendio, y todos los animales le dicen: -¡Atrápenla y quémenla!, ¡ella fue la culpable del incendio! ¡Ella quiso matarnos a todos!, ¡no la queremos aquí!- Y en ese momento Ar péh se enfureció, pero poco a poco se fue calmando mientras veía como discutían para que la serpiente fuera asesinada.
Y dijo Ar péh: ¡Aquí nadie es bueno para juzgar a los demás! Todos somos una familia, y dejemos los malos momentos en el pasado. Y fue entonces que Ar péh fue reconocida en muchas selvas y en muchos bosques por su gran liderazgo y fortaleza.
Moraleja: aunque las personas sean malas contigo, tú sigue siendo bueno, tú sigue siendo amable y feliz, porque un día la vida te lo va a recompensar.
Inspirado por:
El perico
De José Ignacio Basurto
Había una vez un perico muy hablador. En una ocasión, sacó de la basura un huesito de la cocina y se lo llevó para comérselo. En esa casa había muchos pájaros, además del perico, y se le ocurrió que era buena idea ofrecerles un poco de su huesito a los demás. Pero los pajaritos lo despreciaron diciendo: -¡Fuchi! ¡qué vergüenza estar sacando comida de la basura cuando aquí nos dan!, ¡iugh! ¡Ay no, jamás comeríamos algo así!-, muertos de risa.
Entonces el perico tiró el huesito al piso. Se sentía muy triste porque a él se le antojaba, pero lo dejó allí. Al poco rato se dio cuenta que un montón de hormigas hicieron fila para ir a recoger el huesito que él había tirado al piso. El perico extrañado se acercó a las hormigas y dijo: -Ahh ¿a ustedes no les da vergüenza?-. Las hormigas casi sin atenderlo sin hacerle caso, lo voltearon a ver al perico y dijeron: -Hmmmm, no. Es que nosotros nos comemos todo lo que cae en el piso, todo nos gusta. Además, ¡el huesito es muy delicioso!-
El perico sintió arrepentimiento diciendo: -¡Ash! ¿Por qué les hice caso a los demás pajaritos, y me dejé llevar por lo que me dijeron? No debería hacerles caso más que a mí mismo.-
Moraleja: no creas todo lo que te dicen. Cultiva tu propio criterio.
Fuente de consulta: https://youtu.be/Z8GCsAnB2rM



¡Hola Brenda! Mi comentario: Bien recreada la fábula. Buena ortografía y redacción. La moraleja es contundente y sencilla. Tu bestia está lista para vivir grandes aventuras. Nada más no olvides siempre anotar un pie informativo debajo de las imágenes. Saludos cordiales.
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