Guerrera Elea y Guerrera Morrigan
Guerrera Elea y Guerrera Morrigan
Había una vez una Guerrera de nombre Elea, perteneciente de una tribu de grandes guerreras que trabajaban noche y día en distintas actividades algunas de ellas como: cazar, pescar, recolectar frutos, sembrar, otras tejían las ropas de la tribu. La tribu dejaba que eligieras la actividad que quisieras realizar podía ser una o dos, las que quieras siempre y cuando aportaras para el bienestar de todas pero hubo alguien a quién esto no le pareció.
Si es verdad que Elea, era una guerrera con grandes virtudes muy trabajadora, querida por su tribu por su gran disposición y compromiso de buscar siempre el bien de todas, también existió alguien muy diferente a ella su nombre era: Morrigan.
Morrigan provenía de Irlanda, era la diosa de la guerra que podía transformarse de mujer a animal y motivaba a los hombres para ir a la lucha. Morrigan, por ser una guerrera de lucha decía que sus aportes a la tribu eran respaldarlas si en algún enfrentamiento con otros guerreros llegaba a suceder, no le gustaba cazar porque decía que eso era cosa muy fácil, no le gustaba pescar porque con facilidad podía transformarse en algún animal que consiguiera su propio alimento, en ninguna de las actividades de la tribu participaba.
Una vez la Guerrera Elea, cansada de escuchar las quejas de las demás miembros de la tribu que se desahogaban con Elea sobre la actitud de Morrigan. Tomo la iniciativa de hablar con ella.
- ¡Buen día, Guerrera Morrigan!
Dijo la Guerrera Elea.
-¡Hola, Elea!
Respondió Morrigan sin entusiasmo.
-Oye necesitamos hablar sobre algunas cosas que tienen remedio y me encantaría que me escucharas.
Dijo Elea con mucho entusiasmo.
-Mira, Elea si vienes otra vez a ofrecerme las actividades que ya en otras ocasiones te he rechazado, que te hace pensar que voy a cambiar de opinión.
Dijo Morrigan con un tono de molestia.
-Morrigan, yo solo quiero lo mejor para todas pero tú te haz vuelto una carga muy pesada y al no llegar a una solución entonces tendré que solicitarte que abandones la tribu pues las demás guerreras me han pedido que hablará contigo y sino había una actitud diferente de tu parte entonces la decisión fue que con nosotras ya no podías contar.
Dijo Elea firme.
-Perfecto, quédate con tu estúpida tribu.
Dijo Morrigan gritando, dio una vuelta se convirtió en ave y se fue.
Elea regreso a la tribu para dar la noticia las demás guerreras recibieron la noticia muy felices pues consideraban que Morrigan nunca aportaba nada y solo era generadora de problemas.
Todo marchaba muy bien en la tribu las guerreras se sentían muy cómodas, felices y tranquilas pues todas tenían actividades que les apasionaban.
Un día Elea hablo con la Tierra madre y está le dijo a Elea que tenían que preparar víveres para una temporada larga porque iba a surgir una nevada nunca antes vista en el valle y que era muy importante que todas se resguardaran con comida y ropas muy calientitas para poder sobrevivir a esto. Elea alarmada llego con la noticia a la tribu las guerreras empezaron a trabajar al doble para tener todo listo.
Empezaron los días de fuertes vientos y nieve, las guerreras estaban muy tranquilas en una gran casa que construyeron en medio del Valle para protegerse del frio, tenían víveres y realizaban estudios sobre la naturaleza, era un espacio armonioso que les pertenecía por el gran trabajo en equipo que todas habían realizado. Pasaron varios meses y los vientos se hacían cada vez más fuertes, las guerreras empezaron a preocuparse pero no lo suficiente porque sabían que tenían muchos víveres.
En una noche de tempestad llego un pequeño cuervo picando la puerta de entrada de las guerreras. Elea, le concedió la entrada, lo acobijaron y le dieron de comer cuando se repuso, vaya sorpresa era Morrigan, las guerreras al observar esto la miraron con desacuerdo. Morrigan les agradeció el gesto que tuvieron con ella.
-Elea, fue un gran error el que cometí al alejarme de ustedes, la he pasado muy mal, perdónenme por las insolencias que les dicho y lo grosera que fui.
Dijo Morrigan con voz suplicante.
-Querida Guerrera Morrigan, es importante que cambies, no sabes lo mucho que todas trabajamos para poder sacar a delante la vida de cada una de nosotras, el tiempo, esfuerzo y gran trabajo que llevamos acabo para sobrellevar esta tempestad.
Dijo Elea con compasión.
-Yo sé que me equivoque compañeras y por eso vengo aquí, arrepentida y solicitando de su apoyo para empezar de nuevo. Les propongo un trato si ustedes me lo permiten y me dejan quedarme puedo hacer todo lo que en la casa se necesite y cuando la tempestad termine prometo apoyar en las actividades pero por favor no me echen.
Suplico la Guerrera Morrigan.
Hubo un silencio incomodo en la casa y le solicitaron a Elea hablar con ella primero antes de tomar una decisión. Elea accedió y hablaron en privado.
-Hermana mía, las guerreras y yo hemos aceptado tu propuesta pero solo existirá una condición a la primer actitud negativa tendrás que irte.
Dijo Elea.
- ¡Muchas gracias, Elea y hermanas! Les prometo que jamás volverán a recibir un mal trato de mi parte y que voy a trabajar a la par con ustedes.
Agradeció Morrigan.
La tempestad termino y Morrigan cambio mucho su forma de ver las cosas, por muchos siglos de vida se respiro armonía en la tribu.
Moraleja:
"Es importante siempre el valor del trabajo en equipo, recordemos que vivir en armonía y bien con los nuestros nos va a dar la paz que tanto queremos. Trabajar para lograr siempre el bien común."
Elaborado por: Susana Aide Tepale Nava.
Inspirado en:
"La Cigarra y la hormiga"
Se trata de la historia de una cigarra era feliz disfrutando del verano: El sol brillaba, las flores desprendían su aroma...y la cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.
La hormiga le decía: Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería.
La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.
Hasta que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Los árboles se habían quedado sin hojas y del cielo caían copos de nieve, mientras la cigarra vagaba por campo, helada y hambrienta. Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.
- Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.
La hormiga entreabrió la puerta de su casa y le dijo a la cigarra.
- Dime amiga cigarra, ¿qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías mientras yo cargaba con granos de trigo de acá para allá?
- Cantaba y cantaba bajo el sol - contestó la cigarra.
- ¿Eso hacías? Pues si cantabas en el verano, ahora baila durante el invierno -
Y le cerró la puerta, dejando fuera a la cigarra, que había aprendido la lección.
Moraleja: Quién quiere pasar bien el invierno, mientras es joven debe aprovechar el tiempo.
Link:
https://www.youtube.com/watch?v=9vb-lhV-qXI



Hola Susana! Mi comentario: Bien recreada la fábula. Con buena ortografía y redacción. Es legible, pero escasean el uso de vocablos regionales. La moraleja es precisa y contundente. No hay pies informativos debajo de las imágenes.Tu bestia interactúa adecuadamente con los personajes y armas bien los diálogos Saludos cordiales.
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